Unas cáscaras de naranja

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Hoy pretendo compartir un fenómeno que no es nuevo, lamentablemente habitual y que no nos sorprende, la violencia en el fútbol y no precisamente en el rectángulo donde cada jugador mayoritariamente juega con lealtad, tratando de doblegar a su rival, sino aquella que tiene como protagonistas a séudos hinchas, muchos de ellos rayan en la delincuencia por sus actos y otros frontalmente son agentes delictuales que concurren a los estadios o a sus inmediaciones a dilinquir.

Hay varias interrogantes que hacerse para poder explicar estos comportamientos inadaptados mayoritariamente de adolescentes y jóvenes que no superan los 25 años, algunos con escasa educación formal (desertores del sistema educativos) y en otros casos algunos con estudios universitarios completos, sin embargo, comparten un fanatismo desbordado, una odiosidad por sus pares de equipos rivales, donde el actuar es sumamente violento, pero ¿cómo se llegó a estos comportamientos  extremos en nuestro país?, ¿cuándo se comenzó a gestar dichas organizaciones de hinchas llamadas barras bravas?, ¿cómo se comportaban los hinchas antes de la aparición de las barras bravas?. En la presente crónica intentaré dar respuestas a estas interrogantes, partiendo por la última interrogante.

Desde que el fútbol profesional se fue instalando y desarrollando durante el siglo XX , los distintos clubes se fueron nutriendo de adeptos según la representatividad de cada equipo, por ejemplo, los clubes universitarios como Universidad de Chile y Universidad Católica, de jóvenes universitarios de clase media( cuando la universidad estaba al servicio de una elite intelectual y social, los grupos populares en estos instantes luchaban por escolaridad básica o elemental y la universidad era un sueño inalcanzable), los clubes de colonia como Audax Italiano, Palestino y Unión Española, representaba  a los inmigrantes de éstos los cuales desarrollaban una importante actividad económica, los itálicos el comercio de almacenes,  botillerías,  algunas labores industriales, por ejemplo, la empresa Madensa ( fabricante de estufas, refrigeradores, licuadoras, etc.. en manos de Américo Simnetti, el cual tuvo una activa participación en este cuadro verde de la calle Lira, como dirigente o mesena), los hispanos ligados a negocios de barrios y a la industria del pan preferentemente, era muy común encontrar una panadería cuyo dueño atendía con el acento característico de la península ibérica y en cuanto al cuadro árabe, su hinchada compuestas de comerciantes ligados al área textil como también, industriales  de variado tamaño del área textil preferentemente, en el caso del cacique, se identificó desde sus orígenes con los sectores de obreros y amplios sectores humildes  urbanos de las barriadas, en las provincias, los clubes  logran generar una identidad local donde participan distintos agentes sociales locales, comerciantes, obreros, cooperativas agrarias, empresarios locales de diversas dimensiones y también, clubes que nacen al amparo de alguna actividad importante y trascendental  como la minería, Cobreloa y Cobresal  gozaron de un fuerte apoyo económico y de hinchas  a trabajadores del cobre, Cobreloa en Calama su hinchada fiel  formada por  trabajadores del mineral de Chuquicamata, lo mismo con Chile industria del acero, Ferroviarios con los trabajadores de Ferrocarriles del Estado incluso algunas ramas armadas también tuvieron sus equipos, Naval anclado en el puerto de Talcahuano, gozó hasta mediados de los 90 del aporte de los miembros de la Armada de Chile, Aviación hasta su desaparición a comienzos de los años 80 de los miembros de la Fuerza Área de Chile y no puedo dejar de nombrar  a los más longevos de  del fútbol local, Santiago Wanderers(conocido como el Colocolo del puerto), que nace en el principal puerto de Chile, Valparaíso,  debido a que nutre su fanaticada  de los sectores sencillos de “pancho” como es conocido en el ámbito marítimo, obreros industriales, pescadores artesanales, habitantes de los variados cerros que componen su singular y difícil geografía y Magallanes, bautizado como la academia,  debido a que fue formado por miembros de la Escuela Normal, formadora de profesores.

Como observan ustedes en estas líneas, los clubes han representado a una amplia gama de sectores sociales de Chile.

Las distintas hinchadas, tuvieron siempre un buen comportamiento en general y entendía que el espectáculo lo daban los jugadores de los diversos equipos y que a los les correspondía alentar y reconocer lo bueno y lo malo del juego, sin que ello significara desatar actos de vandalismo como a lo que nos hemos habituados a observar, con estupefacción y un miedo paralizante.

En los años 60 los clubes universitarios vivían sus clásicos, donde el juego en sí mismo era la síntesis de una gran fiesta y algarabía, las barras respectivas se organizaban y realizaban , desfiles con carros alegóricos, que culminaban en el Estadio Nacional previo al cotejo respectivo, una verdadera fiesta para la familia, esto no lo viví, pero, si hay muchos relatos  y pruebas fílmicas de lo afirmado, de lo que si soy testigo directo, son las reuniones triples en el Estadio Nacional a inicios de la década de los 80, donde jugaban  los tres grandes de nuestro balompié(debido a que ellos no tenía estadios propios), Universidad Católica, Universidad de Chile y Colocolo y en ese orden, el Estadio estaba a literalmente hasta las banderas, era tal la cantidad de gente (cercano a 100 mil y sobre esta cifra), que los hinchas copaban todo espacio incluso el borde más alto del estadio donde se ubican todavía los mástiles con las banderas chilenas y de los clubes participantes, los clubes tenían asignados ciertos espacios para sus barras, en el sector sur, Universidad de Chile, en el norte Colocolo, cercano a tribuna Universidad Católica y los contrincantes de ellos donde hubiese espacios, sin embargo, y pese a lo anterior, las hinchadas se mezclaban  sin que sucediese nada como lo que ocurre hoy en día, los clubes grandes tenía hermosas barras, Colocolo, la Juvenil, la Universitaria, Carlos Caszely (máximo ídolo del cacique) yEdsónBierut, Universidad de Chile, Mis dos Amores, NelsónOyarzún ( ídolo azúl, que muere tempranamente como entrenador de Ñublense  de Chillán,  aquejado de un cáncer y que dirigió hasta el último momento a los chillanejos), la Universitaria y por último, Universidad Católica, que tenía varias barras, que representaban , a los estudiantes de la casa de estudios pontificios, como a su vez de ídolos cruzados, Nestor Isella, Sergio Livingstone y Alberto Fouillioux. Recuerdo que uno llegaba temprano, porque los partidos comenzaban tipo 3 de la tarde y último terminaba pasados las 20:00 hrs, las barras y las hinchadas realizaban alianzas, los hinchas albos alentaban a los rivales de turnos de la U y UC, los barristas cruzados y los del chuncho al rival del cacique, era todo un espectáculo, si los ánimos se “calentaban”  y dependiendo el caso algunos barritas lanzaban cáscaras de naranjas o gajos de ella, para la época algo inaudito, cuando llegaba a mi casa veía el resumen de los goles en canal 13 y el gran Julio Martínez criticaba dicha situación y decía casi profetizando lo que vendría después, y exclamaba “ a dónde iremos a terminar”, razón tenía don Julio en esta apreciación.

Por último, es necesario responder como se origina la violencia al interior del fútbol, es por todo reconocible, que en los 80 Chile vivía una cruenta dictadura, cuya fuerza y represión allanamientos, torturas, falsos enfrentamientos, crímenes de lesa humanidad, (casos quemados, degollados) desaparición forzada de opositores, exilio, etcétera, los sectores de oposición  reaccionaban de distintas maneras, algunos con la mediación de la Iglesia Católica de llegar a un entendimiento mínimo refrendado en el Acuerdo Nacional, que en cierta manera  pactó con los opresores una salida negociada  a cambio de mantener  las líneas gruesas del sistema (plan laboral, Afp, mantener una economía abierta  y exportadora, etc..) y otros enfrentaban con a la dictadura  con  ciertos niveles de resistencia armada, sin embargo, paradojalmente, no se observaba violencia en los espectáculos de fútbol, pero, no cabe duda, que se engendra en este ambiente y brotará en la década venidera.

En los noventa, el país recupera un sistema democrático, en el cual se cifraron muchas esperanzas, especialmente en los más jóvenes, y donde se acuñaron frases desafortunadas que marcaron la transición política de nuestro país, por ejemplo, el primer mandatario Patricio Aylwin, señalaba que “ uno tenía que hacer, lo que uno puede en la medida de lo posible” y cuando se le pedía justicia por el tema de las violaciones a los Derechos Humanos, exclamaba, “justicia en la medida de lo posible”, esto provocó un natural desencanto, ausencia de sueño y  de oportunidad, que se fue canalizando en las distintas barras bravas, que mediante su accionar visibilizaron la frustración, la rabia, la marginación hacia un sistema de gobierno que prometió la llegada de la alegría y que solo ha hecho reír a los grandes grupos económicos, a la banca, las transnacionales con suculentas ganancias en los últimos 25 años, y en cambio, se sigue con demandas de 30 años atrás, salud, educación, vivienda, seguridad social, pensiones dignas, etc.

En lo personal, la solución las barras bravas, no solo debe venir con medidas coercitivas frente a ellas, sino a un cambio profundo a un sistema político, económico y social que favorece unos pocos en desmedro de la mayoría.

 

 

Juan Claudio Vargas Cortez

Comentarista

 

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