Estadio Nacional: Por Hugo Lepe, Mario Moreno y por muchos más no puedo callar.

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Cuando se inaugura nuestro principal centro deportivo del país hacia fines de la década del 30, que tras su gran envergadura ocurrirían grandes eventos principalmente futbolísticos, como el tercer lugar en el Mundial de Fútbol de 1962,- donde Chile saliendo de un mega terremoto como el de Valdivia del 60 , organiza como mucha esfuerzo y con escasos recursos para los niveles de inversión de hoy en la organización y desarrollo de un mundial- Chile enfrenta a grandes rivales Unión Soviética, Italia, Yugoslavia, Suiza y Brasil, solo perdiendo con los cariocas, los que con Pele y Garrincha dan la vuelta olímpica en nuestro coliseo, los hexagonales de grandes equipos sudamericanos que reunían a los grandes de esta parte del planeta, Santos con Pelé, Peñarol, Nacional de Uruguay, River Plate, etc.. y los equipos locales como Colo-Colo, Universidad de Chile y Universidad Católica, el cuarto lugar, en el Mundial Juvenil de 1987 ( hoy sub 20), donde desatacaron Tupper, Tudor, Cortez, Margas, Musrri, “heydi” González, Latín, Carreño, Estay, entre otros, conducidos por Luis Ibarra y por su puesto el primer lugar de la Copa América de 2015, hito inédito para el fútbol local, todavía siento ese 4 de julio un día esperado por cien años en que gritamos campeón venciendo justamente a una Argentina llena de estrellas que brillan por separados y que se apagan cuando se juntan, las calles desbordadas, Plaza Italia en Santiago y también en todas las ciudades de Chile, los futboleros y no futboleros se abrazaban y celebraban.

Lo descrito anteriormente, es la historia linda, hermosa llena de magia y de alegría, sin embargo, en el Estadio Nacional tiene a sus gruesas paredes como testigo el sufrimiento, la muerte, la tortura, los fusilamientos y la desaparición hasta este momento de cientos de compatriotas y extranjeros como el periodista norteamericano Charles Horman- que fue asesinado con la anuencia de la administración de Nixón y que dio vida al film Missing-, que son trasladados forzadamente como consecuencia del Golpe De Estado de 11 de Septiembre de 1973, según algunas fuentes son cerca de 7 mil los prisioneros que estuvieron detenidos por su adhesión al gobierno derrocado de Salvador Allende, entre ellos dos ex futbolistas Hugo Lepe (jugador de Colo-Colo y Universidad de Chile) y Mario Moreno (jugador de Colo-Colo) héroes del 62 ,que llegan a este centro de reclusión por ser jugadores identificados con la izquierda derrotada y además , consecuente con ello organizadores del Primer Sindicato de Futbolistas Profesionales, esto le significó soportar los tormentos y la tortura propia del salvajismo y la barbarie del nuevo régimen, ellos al tiempo logran salir, mediante la organización de sus compañeros de profesión que hicieron gestiones para alcanzar su liberación, como Francisco Chamaco Valdés.

Hacia octubre del 73 Chile debía jugar el partido de revancha con la Unión Soviética, para poder asistir al mundial de Alemania 74, los soviéticos no llegaron y la dictadura monta un schow con la ayuda de la FIFA y de dirigentes Sudamericanos donde la Selección Chilena es obligada a presentarse y “jugar” sin sus rivales y donde Chamaco Valdés hace un gol y con ello clasifican al mundial del año siguiente, mientras los prisioneros son escondidos en distintos lugares del estadio según, Carlos Caszely en una entrevista dada hace unos meses en nuestro programa Pasión Deportiva.

En lo personal, una vez pude recorrer la integridad del Estadio Nacional, los túneles y camarines, siendo un adolescente 1987, cuando fue invitado a participar como ayudante de juez de atletismo en el Panamericano Senior, y sentía todavía el sufrimiento de los que estuvieron ahí, se notaba las huellas de disparos en sus muros, sentía el mismo escalofrió que cuando partió mi viejito, una sensación extraña y única.

Por eso, fue gratificante ver en el mismo lugar el sábado recién pasado previo al partido entre Universidad de Chile y O”higgins , a David Pizarro e Isaac Díaz ir al memorial-que mantiene las viejas bancas como símbolos del horror- del Estadio Nacional -que dice “ Un Pueblo sin memoria, es un pueblo sin futuro- y dejar un ramo de flores por todos los caídos en este recinto y los torturados como Mario Moreno y Hugo Lepe, lo que demuestra su sensibilidad social frente al dolor y que los futbolistas son personas capaces de pensar, razonar y sentir las alegrías y las tristezas del pueblo, porque ellos son parte del pueblo.

Juan Claudio Vargas Cortez

Productor y Panelista de Pasión Deportiva

Radio Alternativa

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